Salieron, convertidos en marido y mujer
una nube de serpentinas los envolvió.
En sus ojos había un brillo de felicidad,
que empalideció al sol.
Algo se removió en mi, allá,
donde duermen los recuerdos.
Estos despertaron,
y un sabor agridulce me embargó.
Vi. un cielo azul perlado de nubes,
Y en cada una de ellas,
unos ojos opacos y unos labios fríos
les mandaban besos.
De pronto todo volvió a su sitio.
Las presencias quedaron otra vez,
Allá, en lo mas hondo,
donde duermen los recuerdos.
El cielo quedó totalmente azul.
Y en mis ojos había tanto amor,
que se desbordó y inundó mi corazón.

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